Más allá de la Empatía: La Responsabilidad Técnica del Psicólogo
- UDCI al Día

- hace 5 días
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La crisis de identidad que atraviesa la psicología contemporánea nace de un profundo malentendido epistemológico, confundir la necesaria humildad científica con un relativismo donde nadie tiene la verdad. Bajo este pseudoargumento, se ha abierto la puerta a que el sentido común, el prejuicio personal y las corrientes new age desplacen al rigor técnico. Si la psicología no fuera una ciencia basada en leyes funcionales y evidencia replicable, la existencia misma de grados académicos como la licenciatura, la maestría o el doctorado sería una incongruencia absoluta.
Esta estructura científica exige transitar de una visión puramente nomotética (que busca leyes generales y universales) hacia una aproximación ideográfica con rigor, donde el estudio de lo particular no es una invitación al subjetivismo, sino la aplicación precisa de principios científicos al caso único. No se estudia una década para emitir opiniones desde la moral o la intuición, sino para dominar metodologías que permitan entender la conducta humana más allá de los sesgos individuales del profesionista.
Es imperativo reconocer que, históricamente, la mala ciencia ha justificado atrocidades bajo el disfraz de la objetividad, como ocurrió con la craneometría, la frenología y la fisiognomía, herramientas de la eugenesia utilizadas para validar el racismo y la exclusión. La psicología moderna no ignora estas sombras, por el contrario, su reconocimiento crítico es vital para proteger la integridad de la disciplina. Hoy, el rigor no es sinónimo de dogmatismo, sino de una estructura ética y metodológica (apoyada en la falsabilidad y revisión por pares) que busca filtrar la ideología de los hechos comprobables.

Al final del día, el retroceso hacia lo puramente subjetivo representa una negligencia técnica que vulnera el derecho del consultante a recibir intervenciones basadas en evidencia. La psicología profesional y seria comienza precisamente donde termina la opinión del profesionista y empieza el análisis de la evidencia.
Por Mtro. Jonathan Fabián Lizárraga
Docente de Psicología UDCI




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