Cuando el interés guía el aprendizaje más allá de la calificación
- UDCI al Día

- 14 nov 2025
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 16 nov 2025
“A menudo damos a los niños respuestas que recordar en lugar de problemas a resolver”
-Roger Lewin

En muchos casos, el estudio está guiado por factores externos: calificaciones, fechas límite, expectativas de otros o el miedo a reprobar. Estos elementos pueden generar acción inmediata, pero rara vez conducen a un aprendizaje profundo y duradero.
El conocimiento que realmente se queda nace de la motivación interna: del deseo genuino de entender, descubrir o “resolver”. Cuando algo despierta nuestra curiosidad, dejamos de estudiar para cumplir y empezamos a aprender. Ese es el tipo de aprendizaje que se transforma en pensamiento crítico, creatividad y capacidad para enfrentar nuevos retos.
Esto no significa ignorar las responsabilidades académicas, sino buscar maneras de conectar las tareas con preguntas que tengan sentido personal. Por ejemplo: Un proyecto que invita a investigar, un problema real por resolver o la posibilidad de explorar distintas respuestas pueden marcar la diferencia entre memorizar y aprender de verdad.
La presión puede obligarnos a repetir información. La motivación interna, en cambio, nos lleva a cuestionar, relacionar ideas y seguir indagando, incluso cuando ya no hay una evaluación pendiente.
Al final, lo que se queda con nosotros no es lo que memorizamos bajo estrés, sino aquello que nos hizo sentir que valía la pena entenderlo. No se trata de eliminar las exigencias, sino de no dejar que apaguen la curiosidad.
Por Diego Quiñones Osuna
Ciencias de la Educación UDCI







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