El inicio de un nuevo año y el significado de los propósitos personales.
- UDCI al Día

- 5 feb
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La apertura del nuevo año, representa para muchas personas, una coyuntura simbólica de renovación personal, suele asociarse con la apertura de nuevos ciclos y una proyección hacia el futuro. Este momento invita a mirar atrás con aprendizaje y hacia adelante con esperanza, convirtiéndose en un espacio propicio para establecer propósitos personales.

Los propósitos de Año Nuevo constituyen tendencias orientadoras de la personalidad que buscar articular diversos aspectos de la vida, tales como la salud, las relaciones interpersonales, el desarrollo profesional o el bienestar emocional. Ir a gimnasio con mayor regularidad, mejorar la alimentación, administrar mejor el tiempo o fortalecer vínculos afectivos son de las metas comunes. Reflejan reminiscencias, de necesidades y deseos que no se atendieron durante el año anterior.
Establecer propósitos no garantiza su cumplimiento. Los objetivos fracasan cuando se formulan poco realista o carecen de un plan para alcanzarlas. Para evitar frustraciones, resulta fundamental que los propósitos sean planteados utilizando el modelo SMART, para formular objetivos claros y efectivos. Cada letra representa un criterio: S – Específico: el objetivo es claro y concreto, M – Medible: se puede evaluar o cuantificar, A – Alcanzable: es realista y posible de lograr, R – Relevante: tiene sentido y es importante para la persona o el contexto, T – Temporal: tiene un plazo definido.
El año nuevo ofrece la oportunidad de replantear la forma en que se imaginan los propósitos; pueden entenderse como pautas flexibles orientadas al crecimiento personal. Los propósitos de año nuevo, cuando se formulan con conciencia y realismo, pueden convertirse en herramientas valiosas para impulsar cambios positivos.
Nunca olvidar que el verdadero valor del asunto, no radica en cumplir todas las metas propuestas, sino en la disposición a intentarlo, aprender del proceso y seguir avanzando hacia una vida más equilibrada y significativa.
Por. MsC. Oscar M. Maimó
Docente de la Licenciatura en Psicología




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